viernes, 8 de julio de 2011

Capítulo 7: La fiesta de Pandora

El día pasó rápido gracias a mi felicidad por haberme vengado de Schoomaker y las ganas que tenía de ir a la fiesta. Sí, necesitaba de veras una fiesta. Desde mi fiesta de despedida de L.A en agosto, no había ido a ninguna.

Sin darme casi cuenta estaba enfrente de mi armario escogiendo lo que iba a ponerme. Mi habitación estaba frenética. Charlie y Nat se peleaban por el espejo y Penny estaba histérica unos zapatos que le hicieran juego. Y yo sin saber que ponerme. Hasta yo me estaba poniendo histérica. Al final acabé por gritarles:

- ¡¿PODÉIS TRANQUILIZAROS MEDIO SEGUNDO?!

- ¡Lena, no grites! - me gritó Nat desde el baño.

- ¡Eso, tampoco hay que ponerse histérica! - la secundó Charlie.

- ¡Si, por eso os peleáis por el espejo del baño! - dije yo. Charlie se empezó a reír y Penny le siguió.

- A ver Lena, ¿a ti que te pasa? - me preguntó Penny.

- Pues que no se qué ponerme. - respondí.

- ¡Perfecto! ¡Te escogeremos la ropa! - gritó la siempre alegre Nat.

- ¡No! Miedo me dais. - dije yo.

- Tu déjanos a nosotras Lena - respondieron las tres mientras vaciaban mi armario.

Las camisetas y faldas volaban de un lado a otro. De repente las tres sonrieron y sacaron un conjunto. Nat tenía un top palabra de honor de raso negro. Charlie sostenía una falda globo con estampado de colores y Penny tenía unas plataformas negras abiertas por delante. Sonreí.

- ¿Sabíais que sois las mejores? - les dije mientras las abrazaba.

- Lo sabemos - dijeron mientras me abrazaban.

- Venga sentimentales, terminad de arreglaros - dije, y todas volvieron a sus puestos.

Yo me puse el conjunto que me habían escogido ellas. Me fui al baño a maquillar con y me cepillé el pelo, dejándolo con unas suaves ondas, que sujeté con una diadema de raso morada con un lazo.

Cuando salí, vi que las chicas ya estaban listas. Nat llevaba un pantalón pitillo gris, un jersey fino rosa palo sin mangas, un collar de perlas grandes con lazos negros y unos stilettos negros, y se había dejado el pelo liso. Charlie había optado por llevar un mini vestido verde manzana y combinarlo con un cinturón ancho de cuero negro adornado con piedras verdes y unas sandalias de tacón de piedras verdes, y se había puesto una especie de moño elegantemente despeinado. Penny, en cambio, llevaba un vestido hasta la rodilla de color whisky con flecos con unas sandalias de tiras de cuero marrón chocolate, y se había recogido el pelo en una coleta a un lado con ondas.

Nat se quedó mirando nuestros conjuntos, sonriendo con aprobación. Hasta que llegó a Charlie:

- A ver, diosa de la moda, ¿qué pasa ahora? - le replicó Charlie.

- Charlie, ¿tú no eras la masculina del grupo? - preguntó Nat.

- ¿La masculina del grupo? - pregunté yo.

- Nat dice que soy la masculina del grupo porque no me gusta lo típicamente femenino.

- Explícate - le dije.

- Pues odio el color rosa. No me gustan las faldas. Nunca jugué con muñecas…

- Adora el béisbol. - dijo Nat.

- Sabe cazar y pescar. - añadió Penny.

- Por eso Nat se extraña de que lleve un vestido. - concluyó Charlie.

- Pues estás guapísima. - le dije totalmente convencida.

Charlie me sonrió. Todavía eran las once, así que decidimos quedarnos en la habitación hasta la hora de la fiesta, salvo Penny, que fue a la sala común de las chicas a buscar algo para picar, ya que ya habíamos cenado. Las fiestas a escondidas estaban prohibidas en el internado, por eso las hacíamos tan tarde, para esperar a que los profesores se fueran a dormir y los vigilantes de esa noche (los profesores hacían turnos nocturnos) no estuvieran por los jardines.

Penny volvió al poco tiempo con unos sándwiches vegetales y agua mineral. Mientras comíamos, Charlie habló:

- Bien Lena, ¿nos vas a decir qué te pasó ayer? No nos digas que nada porque algo te pasa.

- Ups, pues…

- ¡Lena! Algo te pasaba ayer. Después de venir de robar el examen a la profesora Linton estabas en las nubes. - repuso Penny

- Pues… A ver, es largo…

Y les conté todo lo que había pasado. Al terminar, Penny y Charlie me miraban con caras de alucinadas.

- O sea, que te besó. - repuso Penny

- Y luego tú te vengaste. - concluyó Charlie.

- ¡Que fuerte! - dijo Penny.

- ¿Y de dónde sacaste tú el conjunto de ropa interior?

- ¡Charlie! - gritaron Nat y Penny a la vez, provocando la risa general.

- Es solo una pregunta. - dijo Charlie, como para disculparse.

- Por si lo querías saber, lo reservaba para mi anterior novio, pero fue un imbécil.

- ¿Qué te hizo? - preguntó Nat con curiosidad.

- Me engañó con otra y lo dejé, pero eso es otra historia.

- Lena, créeme, todos los tíos son idiotas.

Todas asentimos en señal de aprobación.

- Cambiando de tema, ¿qué hora es? - pregunté.

- ¡Las 12 y cuarto! - gritó Nat mirando su reloj.

- ¿Ya? - preguntó Penny sorprendida.

- ¡Si, corre que no llegamos!

Salimos de la habitación y, tras atravesar la residencia, llegamos al exterior. Las farolas ya estaban casi apagadas. Guiándonos por la luna, llegamos a los terrenos del internado. Seguimos andando un buen rato, hasta que llegamos a una puerta iluminada por lucecitas. Entramos y llegamos a la fiesta. Casi todos los estudiantes del internado estaban allí. Una mesa al fondo de la sala contenía las botellas. Todos estaban bailando en la pista. Una bola gigante de discoteca colgaba del techo. Un estudiante estaba colocado en una plataforma junto a una mesa de mezclas, ese debía de ser el DJ.

- ¿Qué es este edificio? - le pregunté a Nat gritando para que me oyera.

- ¡El antiguo gimnasio! Al construir el nuevo, este quedó abandonado, y como aquí no viene nadie, pues montamos las fiestas aquí. Johnny y Chris tienen sobornadas a dos limpiadoras para que vengan a limpiar.

- Ah. ¿Y quién se encargó de remodelar esto?

- Kevin. Cuando sus padres se fueron de vacaciones, él contrató a unos obreros para que arreglaran esto. Lo pagaron entre todos los chicos de aquí.

- Son unos genios.

- Lo son. - dijo sonriendo - Y acompáñame a por una bebida, tengo sed.

Seguí a Nat hasta la mesa de las bebidas, donde Nat se sirvió vodka con limón y yo tequila.

- ¿El tequila no será un poco fuerte? - me preguntó.

- ¿Y tu vodka qué? - le contesté.

- Vale, mejor me callo. ¿Para qué quieres beber tequila?

- ¿No sabes que es lo mejor para olvidar las penas de amor? - le contesté divertida.

- Pues menuda pena tienes tú - me respondió ella riendo.

La miré mal por un momento.

- Venga Lena, relájate y disfruta, la noche es joven…

- … Y mañana hay clase. No es por resultar pesimista. Es mi síndrome de alumna nueva responsable.

- ¡Ay Lena, no me deprimas! Bastante tengo yo con la pena de empezar el curso.

- Total, para qué sirven los estudios, si nos vamos a casar con alguien rico… - repuse con ironía.

Ahora fue ella la que me miró mal, pero yo le sonreí.

- ¡Hay que niña! - me dijo ella riendo.

- Venga, me callo. Y un brindis.

- ¿Y por quién brindamos? - preguntó Nat.

- Por el idiota más guapo de la tierra, para que se joda mucho.

- Salud. - y brindamos.

Bebí un trago del tequila. Al momento, me abrasé la garganta, y por un momento deseé no haber pedido algo tan fuerte.

- ¡Esto está asqueroso! - dije tosiendo.

- ¿Te lo dije o no te lo dije? - me contestó Nat. - Además, te faltaba la sal o el limón.

La miré mal, y en ese momento aparecieron Penny y Charlie.

- La fiesta está genial, hay muchísimo ambiente - dijo Penny.

- Y que manera de empezar el curso.

- Definitivamente, hoy quiero divertirme y olvidarme de mis penas. - repuse.

- Hola chicas, ¿os lo estáis pasando bien? - dijo Johnny mientras se acercaba a nosotras con una sonrisa.

- Genial - respondimos todas a la vez, riéndonos.

- Esto, Lena, me gustaría hablar un momento contigo.

- De acuerdo, vamos a bailar.

Johnny y yo fuimos hasta el centro de la pista de baile y nos pusimos a bailar.

- Bonita venganza contra Chris. - me dijo Johnny.

- Se la merecía. - le contesté tajante.

- Lo sé. Es demasiado, como decirlo, rompecorazones. Alguien necesitaba bajarle los humos.

- Y ese alguien fui yo.

- Bien hecho. Te tendrá "algo" de respeto ahora. Pero me alegro de que la que le bajara los humos fueses tu. Si no es una pregunta personal, ¿os acostasteis?

- No, solo me besó. Pero lo pillé con Blondie Fox.

- Razón tenías para vengarte. ¿Te puedo dar un consejo?

- ¿Cuál?

- Dale celos. Así sabrás si le gustas o no.

- ¿Por qué debería darle celos?

- Mira Lena, soy su mejor amigo y lo conozco desde hace muchísimos años. Algo le pasa contigo, y me intriga mucho. Necesito averiguarlo.

- De acuerdo. Y gracias por el consejo.

Me fijé en que Johnny no paraba de mirar por encima de mi hombro, en dirección a una cabeza pelirroja muy conocida para mí, que en ese momento reía junto a Penny.

- En serio Johnny, ¿cuándo vas a pedirle a Charlie que baile contigo?

- ¿Qué dices Lena? Yo no miro a Charlie.

- No has parado de mirarla desde que empezó la fiesta.

- Hoy está preciosa.

- ¿Sólo hoy? - le contesté con una sonrisa.

- Siempre - respondió él con una sonrisa aún más grande que la mía.

- Pues sácala a bailar, lleva desde que entramos deseando bailar contigo.

La canción acabó y volví junto a las chicas con Johnny. Johnny se inclinó hacia Charlie como un caballero, y le tendió la mano, que Charlie tendió inmediatamente, haciendo que se fueran a bailar. Todas nos quedamos mirándolos. Le di otro sorbo al tequila. Seguía abrasando.

- Perdonad chicas, yo me voy a por otra copa. Esto está asqueroso.

Fui hasta la mesa de las bebidas a por algo nuevo. Me serví vodka con lima, lo que solía tomar habitualmente, y cuando me iba a marchar, un chico rubito bastante mono me interceptó.

- Tú eres Helena Williams, ¿verdad?

- Lena si no te importa. ¿Y tú eres…? - le pregunté.

- Mark White. Encantado.

- Encantada yo de conocerte. ¿Por qué no nos han presentado antes? - dije mientras le daba dos besos en las mejillas.

- No tenemos ningún amigo en común. ¿Quieres bailar?

- ¡Claro!

Como antes me había aconsejado Johnny, decidí poner celoso a Schoomaker. Al fin y al cabo, yo también tenía curiosidad por saber lo que me pasaba con él.

Chris P.O.V

Estaba sentado en uno de los sillones de la fiesta con Barbie a mi lado cuando Johnny me cogió del brazo y me sacó de allí. Me llevó hasta las bebidas.

- Johnny, ¿te das cuenta de que acabo de dejar a una chica plantada? - le dije algo molesto.

- Sí. ¿Y tú has visto a Lena?

- Ya estamos otra vez con Yankee Williams. ¡Que paso de ella!

- Pues mira con quién está - dijo señalándome el centro de la pista de baile.

Miré hacia donde me señalaba Johnny. En el centro de la pista estaba Lena. Llevaba un top muy sexy negro y falda de colores. Estaba muy guapa. Reía sin parar de algo que le decía un tío que estaba de espaldas. El tío se giró y le vi la cara. Sentí que la ira se apoderaba de mí. Ella bailaba con él. Sí, con el tío que peor me caía del internado. Johnny me sujetó por detrás.

- ¡¿QUÉ HACE MI LENA BAILANDO CON EL IDIOTA DE WHITE?! - dije gritando.

- Lo que tú justamente no haces.

- ¿El qué?

- Ser un valiente y sacarla a bailar. Mark White se ha presentado a ella, le ha hablado normal

- Pero ella es m…

- ¿Ibas a decir mía?

- ¡Eso! ¡Exacto!

- Chris, ¿no ves que a ella no le importas?

- ¡Pero!

- ¡Ni peros ni nada Christopher! ¡Además, la besaste, y al día siguiente te liaste con Clarkson! Eso es lo normal.

- Un beso no implica nada, y tú lo sabes. ¡Clarkson se me puso a huevo! ¿Tú que hubieras hecho?

- Pues si de verdad me gustara alguien…

- Como es el caso…

- … No la besaría y al día siguiente me liaría con otra. Es cruel, y lo sabes.

- Pero…

- Chris, déjala. La jodiste y punto.

- ¡Joder!

- Ahora no intentes arreglarlo, no creo que haya vuelta atrás. Y por una vez no te vayas a pelear con White.

- De acuerdo, me portaré bien.

- Eso espero. No nos arruines la fiesta a todos.

Johnny se fue dejándome solo. Cogí de la mesa la botella de vodka que estaba sin abrir y me la llevé a los sillones. Barbara empezó a molestarme.

- Chris amorcito, ¿por qué te fuiste con Johnny? ¿No ves que me dejaste solita?

- Barbie, déjame en paz. No estoy de humor.

- Ok.

Y le di el primer trago a la botella.

Lena P.O.V

Pasaron horas. Yo seguía bailando con Mark. No sabía si había conseguido poner celoso a Schoomaker o no. Decidí averiguarlo, ya que la duda no me dejaba pensar con claridad,

- Mark, te importa que vaya con las chicas un momento.

- Para nada muñeca. Vuelve cuando quieras.

Qué pesado era. Esperaba que después de tres horas coqueteando con el pesado número uno del internado dieran sus resultados. Había perdido a las chicas, así que decidí ir a buscarlas al baño. Efectivamente, las encontré en el baño retocándose el maquillaje.

- ¡Chicas! ¡Os buscaba!

- ¡Aleluya! ¡Por fin te acuerdas de nosotras! - me contestó Nat.

- Nat, calla. ¿Y cómo estaba Schoomaker?

- Pues cuando vinimos aquí estaba abriendo la segunda botella de vodka. No ha salido del sillón en toda la noche y ni siquiera le ha hecho caso a Blondie Fox. Ah, no te paraba de mirar a ti y a White con odio. - añadió Charlie.

- ¡Perfecto! ¡Lo conseguí!

- Sí, pero ahora el chaval tiene una borrachera que no se tiene de pie. - me recriminó Nat.

- No me da nada de pena. Mira lo que me hizo.

- Yo creo que ya te vengaste lo suficiente con lo del numerito de la cama. - me contestó ella. - Además, si lo que querías era ponerle celoso, haberlo hecho en un sitio que no estuviera repleto de alcohol.

Vale, la había fastidiado bastante. Ahora, poco a poco, mi conciencia volvía a actuar, haciendo que me sintiera fatal por lo que había hecho.

- Joder Nat, ahora tengo remordimientos. Me siento fatal.

- Pues vete a pedirle perdón. O a ver como está.

- Ok.

Salí del baño con preocupación justo con el tiempo de ver a Schoomaker saliendo corriendo por la puerta. Corrí hasta la salida y al salir vi a Schoomaker vomitando. Terminó de vomitar y se manchó el polo.

- ¡Schoomaker! ¿Estás bien?

- ¿Crees que estoy bien?

Aun estando fatal y todo, seguía sin perder la ironía.

- No lo creo. Venga, que te acompaño a la cama.

- ¡No quiero! ¡Quiero quedarme aquí y seguir bebiendo!

- ¡No seas terco! Venga, que te tumbas en la cama y te tomas una aspirina y como nuevo.

- Bueno…

- Espera aquí un momento, voy a por algo para que te sientas mejor.

Volví a entrar en la fiesta. Ahora todo era un descontrol. Fui hasta la mesa de las bebidas a por mi objetivo. Bingo. Una botella de tónica Sweeps descansaba en un rincón de la extensa mesa, olvidada en un rincón. Cogí la botella sin perder tiempo. De camino a la salida, me encontré a Charlie:

- ¡Por fin te encuentro! ¿No estabas con Christopher?

- Sí, pero lo he dejado fuera mientras iba a por una tónica para él. ¿Y tú qué? ¿No estabas con Johnny?

- Estaba. He bailado como unas tres horas con él. Ahora me voy con algún otro chico. Odio que me monopolicen en las fiestas.

Sonreí ante su comentario.

- Charlie, te dejo, voy a llevar a Schoomaker a su habitación. No vuelvo a la fiesta, estoy demasiado cansada.

- De acuerdo, en media hora o así nosotras ya subiremos.

Charlie me dio un beso en la mejilla a modo de despedida. Salí por fin afuera, donde Schoomaker me esperaba apoyado en la pared. Le puse su brazo alrededor de mi hombro y caminé con él por todo el campus hasta llegar a su residencia. Llegamos a su habitación. Se quitó el polo manchado de vómito y se metió en el baño. Oí el ruido de la ducha y decidí buscar una aspirina para que se la tomara al día siguiente. En el baño del pasillo había un botiquín. Cogí una aspirina y volví a la habitación, justo cuando Schoomaker salía del baño con un pantalón largo de dormir.

Vale, no quería mirarlo, pero técnicamente era imposible. Lo reconozco, Schoomaker sería un idiota, pero estaba como un queso. Se le notaba bastante que hacía deporte. Y también se notaba por qué la mitad de las chicas del internado estaban locas por él.

- ¿Te gusta mirar a la gente borracha, Williams?

Vale, ya había abierto la boca y estropeado el momento.

- Te he traído una aspirina, y si no te importa, me voy a mirar al resto de la gente borracha - le dije abriendo la puerta.

- ¡No Williams! No te vayas. Quédate.

- ¿Por qué debería quedarme?

- Se supone que estoy enfermo, ¿no me vas a cuidar? - me dijo mirándome seductoramente.

- Vale, ahora sí que me voy. En ese plan no te soporto.

- No Lena, no te vayas. Te juro que no intentaré nada. Sólo dormir.

Le miré por un momento.

- De acuerdo, me quedaré. Pero en cuanto intentes algo, me iré. - dije mientras me tumbaba en la cama.

Él sonrió y se tumbó a mi lado. Me abrazó por la cintura.

- Schoomaker… - le dije a modo de protesta.

- ¿Sí Lena?

- Sólo quería que me dejaras de abrazar.

- En el fondo no quieres eso.

Mierda. No tenía ninguna excusa.

- Sólo una pregunta. ¿Por qué si estás liado con Blondie Fox me pides que me quede contigo?

- Eso es algo de lo que no tengo ni idea. - me respondió.

- Gran respuesta aclaratoria. - le contesté.

- Lena, no le des más vueltas, nos atraemos y punto. No se me ocurre otra respuesta para describir todo esto. No intentes buscar una explicación. Cuando sepa una respuesta, te la diré.

Y tras esto, me dormí en sus brazos.

Capítulo 6: El rompecorazones de Schoomaker y vendetta al estilo Lena Williams

Después de bajar "a medias" al mundo real, Schoomaker y yo fuimos hasta la biblioteca. Intenté aparentar tranquilidad, cosa que no conseguí. Al entrar, vimos que Penny y Kevin estaban sentados en una mesa del primer piso mirando muy interesados el ordenador. Le silbé a Penny, y al momento recogió el ordenador y se levantó de la mesa arrastrando a Kevin con ella. Les hice una seña con la cabeza para que me siguieran. Salimos de allí con ellos siguiéndonos los pasos. Caminamos por todo el edificio principal, llegamos al hall y salimos por la puerta principal. Fuera hacía un calor espantoso. Caminamos hasta nuestra residencia y subimos en el ascensor hasta nuestro piso. Recorrimos el pasillo hasta nuestra habitación. Abrimos la puerta y entramos todos. Nat y Jerry nos esperaban sentados en la cama de Nat. Cerré las ventanas y la puerta con pestillo. Cuando me aseguré de que no nos podía escuchar nadie, grité:

- ¡CONSEGUIDO!

Todos empezamos a gritar y a dar saltos de alegría mientras nos abrazábamos unos con otros.

- ¡Y ahora a celebrarlo! - grité.

Penny bajó al salón a por provisiones. Cuando volvió, regresó con muchas bolsas de patatas y cacahuetes y mini bocadillos, y con Charlie y Johnny cargando con coca-cola. Lo pusimos todo en el suelo y empezamos a comer mientras bromeábamos y contábamos la aventura.

- Y abrimos la puerta de la profesora Linton con la horquilla de Williams…

- Y menuda explosión que hubo en el laboratorio…

- ¿Os castigaron?

- Solo tuvimos que limpiar el laboratorio, no fue para tanto…

Yo me encontraba en otro mundo. Parecía como si estuviera viendo todo lo que pasaba como si fuera otra persona. Parecía que yo estuviera viendo una película en el que era la espectadora y el resto del grupo los protagonistas.

Después de que los chicos se fueran, nosotras hicimos lo mismo, ya que teníamos clases por la tarde. Cogí mis cosas en silencio y me dirigí hacia el aula de Teatro.

Cuando me habían matriculado en el colegio, había tenido que escoger entre Música y Teatro. Había hecho Teatro en mi antiguo instituto, por lo que cuando tuve que escoger, no me supuso ningún problema la elección.

Allí me esperaba el resto de la clase y la profesora Callahan, también profesora de arte, que nos daría esa materia. Patrice Callahan era muy alta, tanto que no necesitaba el uso de tacones, y parecía albina de tan claros que eran sus ojos, su piel y su pelo.

Me senté en uno de los sillones repartidos por toda el aula, junto con Nat, Penny y Charlie. La profesora comenzó a hablar.

- Bienvenidos a la clase de teatro. Me alegra de que hayáis escogido esta clase, ya que es una clase muy entretenida que no tendrá exámenes. La forma de exámenes serán las obras de teatro, que representaremos al final del trimestre. Y bien, quería que eligierais algún monólogo para ver vuestras facultades para el teatro y que vinieseis aquí al centro a representarlo. Por favor, escoger de entre los libros de la estantería un monólogo.

Toda la clase fue hasta la estantería. Cogí un libro de monólogos famosos de mujeres. Tras hojearlo, me fijé en el monólogo de Scarlett O'Hara en "Lo que el viento se llevó", y decidí que interpretaría ese. Estuve mirándolo hasta que la profesora Sullivan llamó nuestra atención.

- Bien, quiero empezar por algunos. Por ejemplo, señorita Clarkson. ¿Qué va a interpretar?

- Un monólogo de Julieta Capuleto.

- Comience entonces.

- ¡Oh fraile consolador! ¿Dónde está mi esposo?...

- Señorita Clarkson, ¡no le pone usted sentimiento! ¡Siéntese! A ver, señor Schoomaker, recite. ¿Qué va a recitar?

- A V, de la película V de Vendetta

- Recite.

- "¡Que me acuerde de ti! ¡Sí, sombra, desventurada, mientras la memoria tenga asiento en este desquisado globo!... ¡Que me acuerde de ti! ¡Sí, borraré de las tabletas de mi memoria todo recuerdo trivial y vano, todas las sentencias de los libros, todas las ideas, todas las impresiones pasadas, que copiaron allí la juventud y la observación! Y sólo tu mandato vivirá en el libro y volumen de mi cerebro, sin mezca de material vil. ¡Sí, por los cielos!... ¡Oh, la más inocua de las mujeres!¡Oh, villano, villano, risueño y maldito villano!... ¡Mis tabletas!¡Bueno será apuntar que puede uno sonreír y sonreír, y ser un villano! A lo menos estoy seguro de que ello puede suceder Dinamarca."

Vale, tenía que decirlo. A Schoomaker se le daba muy pero que muy bien el teatro.

- ¡Muy bien! ¡Precioso! Siguiente, señorita Williams. ¿Qué va a interpretar?

- A Vivien Leigh interpretando a Scarlett O'Hara en "Lo que el viento se llevó"

- Recite.

- "A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme, sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!".

- ¡Perfecto! Siéntese señorita Williams. Y ahora el siguiente.

La profesora Sullivan audicionó al resto de la clase, y al rato llamó la atención del grupo.

- Bien, ya he elegido a los protagonistas. Por favor, presten atención. El señor Schoomaker y la señorita Williams son los elegidos para interpretar a Romeo y Julieta en la obra de teatro "Romeo y Julieta".

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUÉ???????????? ¿Tenía que interpretar a Julieta Capuleto con Schoomaker? ¡No! ¡No! ¡Me negaba! ¡Ni en sueños!

Tenía que estar en un estado de shock total, ya que Nat me miraba preocupada.

- Lena, ¿te pasa algo?

- Esto es un sueño, ¿verdad? Ahora sonará el despertador y me despertaré quejándome de que no he dormido lo suficiente… Aunque tal vez esto no sea un sueño, sino una pesadilla…

- Lena, ¡no alucines! ¡Estás más despierta que yo!

- Entonces pellízcame o haz algo.

- Como tú digas - Nat me pellizcó el brazo y yo reprimí un grito, que sonó como un quejido - ¡Ay! ¡Tampoco hacía falta que hicieras daño!

- Era para que estuvieras segura de que estás despierta. Y la clase ha terminado, así que ya nos podemos ir. - Nat llevaba razón, miré a mi alrededor y quedaba poca gente en clase.

- En marcha entonces. - respondí.

- Por cierto, tenemos matemáticas ahora.

- ¡Mierda! ¡Corre!

La clase de matemáticas se me pasó pronto entre números e inecuaciones. Terminé las clases más confundida que antes y con deberes para el día siguiente. Fui hasta la biblioteca para hacer los deberes y estudiar algo. Necesitaba estar sola y tranquila para poder pensar, cosa que no encontraría en una habitación con tres chicas más. Después de estudiar, cogí mi Mac y miré el correo. Tenía dos mensajes nuevos:

"De: Lily Westwood

Mensaje: Hola cariño. ¿Que tal en el internado? Espero que bien. Sabes, ya te echo de menos, y eso que solo hace dos días que no estoy contigo. La abuela también te echa de menos. Quería preguntarte una cosa, ¿puedes conseguir un permiso para pasar el día de Acción de Gracias con tu abuela y conmigo en Los Ángeles? Quiero que lo celebremos juntas. Por cierto, tu padre me llamó el otro día para decirme que quería ir a la próxima junta de padres. Creo que la bruja de tu madrastra espera ver como te echan la bronca delante de todo el mundo. Pero dejando aparte eso, espero verte pronto. Te quiere, Mamá"

Decidí contestarle en el momento:

"Mamá: El internado bien. No me han castigado por el momento (mentira podrida), mañana tengo un examen. Mis compañeras de habitación son estupendas y la gente de aquí es genial, a excepción de, bueno, de una persona. Prefiero no hablar de él. Y bueno, yo también quiero pasar el día de Acción de Gracias con vosotras. Y no me apetece NADA ver a papá. ¿Por qué la bruja de mi madrastra se empeña en amargarme la vida? Ni idea pero paso de ella.Yo también os echo de menos, Lena.

PD: ¡Necesito que me mandes más libros!"

El otro mensaje era de mi padre.

"Hola Lena:Tenía ganas de hablar contigo. Desde que te dije que te iba a meter en el internado no me coges el teléfono. No entiendo por qué, si yo quiero lo mejor para ti. Por si tu madre no te lo ha comentado, el día de la junta de padres, Courtney y yo iremos a verte.Hasta ese día,Papá.

PD: Courtney te manda saludos."

Con un cabreo impresionante después del correo de mi padre, apagué el Mac. Nat apareció en ese momento para aliviarme.

- Te veo cabreada. ¿Te pasa algo? - me preguntó ella.

- Pues tengo un padre completamente idiotizado y una madrastra peor que Blondie Fox. ¿Te sirve de explicación?

- Eh, tranquilidad Helena, que yo no te he hecho nada.

- Perdona Nat, un mal día.

- ¿Necesitas hablar?

- Por favor.

- Pues acompáñame. Te llevaré a algún sitio más privado.

Cogí mis cosas y Nat me cogió del brazo y me sacó de allí, llevándome hasta nuestra habitación, que estaba vacía. Me tumbé en mi cama y Nat se sentó en la suya:

- ¿Que te pasa?

- Pues, dios, esto es demasiado lioso… Christopher me besó.

- ¡¿QUÉEEEEEE?! ¡¿Cómo que Christopher te ha besado?¡

- ¡Lo que oyes! ¡Y es muy lioso! ¡Porque me dijo que yo no sabía hasta que punto le gustaba yo! ¡Y yo no entiendo nada, porque hasta ayer me odiaba! ¡Y no se si me está devolviendo lo del castigo o le gusto! ¡Y no sé que hacer! ¡Y añádele lo del divorcio de mis padres y tener que venir aquí! ¡Y todo se ha vuelto loco! - y me eché a llorar. Nat me abrazó.

- Lena, no te preocupes, todo es difícil al principio, entre lo de Chris añádele toda la tensión acumulada durante estos meses. Tómate las cosas con calma, ya verás como estás mejor.

- Gracias por el consejo Nat.

- De nada. Pasa eso están las amigas, ¿no?

- Para eso están - dije mientras la abrazaba. - Gracias por ser mi amiga.

- De nada. ¿Sabes que? Esto podría ser el principio de una bonita amistad.

- ¿Esa frase no es de Casablanca? - le pregunté.

- Lena, créeme, eres una friki del cine antiguo.

Y yo y mi nueva mejor amiga nos echamos a reír.

***

Al día siguiente, estaba tranquilamente durmiendo en mi cama cuando mi diablesa particular me despertó a almohadazos.

- ¡Lena, Lena, Lena! ¡Despiértate! ¡Tenemos que ir a clase!

- ¡5 minutos más! - supliqué.

- ¡No! ¡Que tenemos el examen por el que nos hemos arriesgado a romper como unas 20 reglas del colegio a primera hora!

- ¡Voy!

Y diciendo esto me levanté corriendo. Corrí al lavabo y me lavé los dientes con prisa. Al volver a la habitación vi que las demás ya estaban vestidas. Me apresuré a ir al armario a coger el uniforme. Me vestí con una falda azul marina de tubo, una básica blanca de tirantes, hecha de seda, una americana roja a la que había mandado bordar el escudo del colegio, me puse un colgante-babero de piedras azules, me calcé las sandalias de tacón rojas y me até el pelo en una coleta con una cinta roja. Cogí la fotocopia del examen que había traído Johnny la noche anterior y que habíamos rellenado y salimos corriendo, llegando a tiempo a la mesa del desayuno. Johnny, Kev, y Jerry nos esperaban terminándose el desayuno.

- ¿Qué? ¿Se os pegaron las sábanas? - bromeó Jerry.

- A Lena solamente - respondió Nat riéndose.

Me reí y me serví una taza de café con leche y galletas de chocolate blanco. Fue cuando me di cuenta de que faltaba Christopher.

- ¿Y Schoomaker? - le pregunté a Johnny.

- ¿Y ese interés repentino por Chris? - preguntó riéndose Jerry.

Puse los ojos en blanco y no hice caso a su pregunta.

- Lena, no calles, responde a la pregunta de Jerry. - dijo Kev.

- Eso, o llamaremos a nuestros amiguitos de la mafia.

Puse los ojos en blanco ante la risita de Nat por la dichosa broma de Jerry y vi que no me quedaba más remedio que responder a su pregunta.

- Por preguntar. Siempre está con vosotros. - añadí, recalcando el "vosotros". - Sois como una secta.

- Pero una secta que te hace reír. - dijo Kevin, provocando mi risa.

- Está en la biblioteca, "estudiando". - y tras responder, Johnny se echó a reír a carcajadas junto con Jerry y Kevin.

- ¿Schoomaker estudia? - pregunté.

Y más carcajadas aún. Después de reírse, siguieron desayunando como si nada. Yo me terminé el desayuno y decidí ir a buscar a Chris. Era un impulso loco, pero decidí ir. Necesitaba urgentemente hablar con él.

Al levantarme con la excusa de ir a por mis libros a clase, le hice una seña a Nat diciéndole que luego la veía. Nat, como si adivinara mis pensamientos, me sonrió. Salí del comedor sonriendo. Me dirigí segura hacia la biblioteca. Nada podría quitarme hoy mi sonrisa. Absolutamente nada.

Abrí la puerta de la biblioteca. La bibliotecaria, la no había llegado todavía. Recorrí las mesas en busca de Chris, pero no estaba en ninguna. Decidí mirar por las estanterías. Recorrí largas hileras de libros, pero Chris no se encontraba en ninguna. Decidí subir las escaleras del segundo piso. Subí las escaleras y seguí recorriendo las estanterías. Al caminar por el pasillo tropecé con algo blanco. Lo cogí y vi que era una camisa de hombre. En el bolsillo delantero de la camisa tenía bordado el escudo del colegio. Al doblar la esquina, me llevé la mayor sorpresa de mi vida. Una cabeza rubia que conocía muy bien se comía a besos a… ¡Blondie Fox!

Sin darme cuenta unas lágrimas silenciosas caían por mis mejillas. Me las limpié con una mano y salí corriendo de la biblioteca. Más lágrimas caían por mis mejillas. Me las volví a limpiar con la mano. Estaba enfadada. No, más bien estaba furiosa. Y mi furia iba contra Christopher Schoomaker. Sí, el tenía la culpa de todo. De que yo me estuviera volviendo loca por su culpa, de que hubiera llorado como una niña pequeña ayer y de que hoy volviera a llorar. De ser tan increíblemente idiota y aún más increíblemente guapo. De tener unos ojos en los que te perdías en ellos, azules como el mar… De tener a todas las chicas del colegio detrás, de ser un creído, de… ¡DE TODO! Seguro que hasta de provocar un desastre natural, del tipo una erupción de un volcán de Islandia.

Estaba muy cabreada con él. Sobre todo porque me había engañado. ¡Y yo me había dejado engañar como una niña pequeña! Tenía ganas de matarlo. No, mejor de dejarlo colgado de un poste y que se ahorcara allí mismo. O mejor aún, ¡castrarlo! Sí, ¡era brillante!

Pero al momento me remordió la conciencia. Maldita conciencia. En una cosa tenía razón. Las chicas me habían advertido que él era un rompecorazones, así que parte de la culpa de liarme con él era mía.

Pero de todas maneras tenía que hablar urgentemente con Nat. Corrí hacia fuera. Encontré por el camino a Nat, que caminaba al lado de Jerry. La cogí del brazo y tiré de ella mientras corría al edificio de clases. Nat se quedó sorprendida y corrió a mi lado. Llegamos al edificio de clases y corrí hasta llegar al cuarto de las escobas.

- ¿PARA QUÉ ME HAS TRAÍDO HASTA AQUÍ? - preguntó totalmente histérica.

- Porque… Mierda, con la carrerita me olvidé.

- ¡HELENA WILLIAMS!

- Vale, vale, ¡ya me acuerdo! Pues que iba yo toda contenta a ver a Schoomaker…

- ¡Lo sabía, lo sabía! - exclamó Nat muy contenta.

- Nat - dije, mirándola mal.

- Vale, vale, sigue contando.

- Pues voy yo a la biblioteca…y estaba buscando a Schoomaker…y no sabes lo que vi…

- ¿Qué viste?

- ¡A Schoomaker liándose con Blondie Fox!

- ¡No jodas!

- ¡No jodo! ¡Créetelo! ¡Y aún encima ayer me había besado a mí!

- ¡Que fuerte!

- ¡Esto exige venganza! ¡VENDETTA!

- Lena - dijo ella, mirándome mal a mí esta vez.

- Vale, vale ¡ya dejo de flipar! Pero tengo que vengarme. ¡Y tú me vas a ayudar!

- ¿QUÉEEEE?

- ¡Lo que oyes!

- Eh, yo tenía que irme a… ¡un lugar!

- ¡Natalie Weston!

- Ok, ok, te ayudaré. ¿Tienes pensado lo que quieres hacer?

- No… Pero lo descubriré - dije yo con una sonrisita.

Ella me miró mal, y yo volví a sonreír.

- ¿Puedes dejar de poner caras? - me preguntó con mala cara.

- Sí mami - le contesté con una gran sonrisa.

- ¡Y a clases!

- ¡Mierda!

Corrimos hacia la clase de Biología. Entramos y por suerte la profesora Linton no había llegado todavía. Me senté en mi sitio junto a Johnny. Guardé la fotocopia del examen bajo la mesa. La profesora Linton entró y comenzó a repartir los exámenes. Cuando terminó se sumergió en la lectura del periódico de esa mañana. Después de lo que me pareció un tiempo razonable de espera, cambié el examen y le entregué la fotocopia a la profesora. Nat hizo lo mismo, y justo cuando salíamos por la puerta entraron en clase Schoomaker y Blondie Fox. Él venía con unas marcas rosas fucsia de pintalabios muy sospechosas y la camisa desarreglada. La profesora empezó a gritarle enseguida:

- ¡Señor Schoomaker! ¡A usted no le da vergüenza llegar tarde al primer examen del curso! ¡Tiene usted un cero! ¡Lo mismo que usted señorita Clarkson! Y ahora siéntense en sus sitios.

Nat y yo nos fuimos a un aula vacía. Nos sentamos en un pupitre una enfrente de la otra mientras planeábamos todo para mi venganza contra Schoomaker. En un momento de brillantez, se me ocurrió una idea absolutamente genial.

- ¡Nat! ¡Lo tengo!

- ¿Que tienes?

- ¡Un plan! Pero necesito una hoja y un bolígrafo.

Nat me pasó una hoja y un bolígrafo y yo escribí una nota a Schoomaker. Después de escribirla fui a dejarla a su taquilla. Solo faltaba que me respondiera.

Chris P.O.V

Después de las clases, fui hasta la taquilla. Al abrirla una nota cayó al suelo. Era de Lena.

"Christopher:Necesito hablar contigo. Espérame en tu habitación a las 12.40.Lena"

Miré el reloj. Eran las 12.45, y los demás ya debían de estar en el comedor. Salí de allí y me dirigí a la residencia. Al llegar a la habitación, vi que estaba a oscuras. Al encender la luz vi que Lena estaba sentada en mi cama. Cerré la puerta y me senté a su lado.

- ¿Qué querías Lena?

Lena me besó y yo le correspondí. Enseguida ella me tumbó en la cama y me besaba en el cuello. Me quitó la camisa y la tiró a un lado. Yo le quité la camisa a ella, y vi que llevaba un sujetador rojo de encaje. La intensidad de los besos fue aumentando, así como mi deseo hacia ella. Ella me esposó a la cama y luego me quitó los pantalones. Después de besarme todo lo que quiso, se apartó y se comenzó a vestir.

- Lena, ¿qué haces?

- Nada especial. Cumplir mi venganza. ¿O ya no recuerdas que ayer me besaste y me dijiste que no sabías hasta que punto te gustaba y a la mañana siguiente te lías con Clarkson?

- Pero…

- Por cierto ¡sonríe! - dijo mientras cogía la cámara de fotos y me sacaba una foto. Después cogió un pañuelo y me lo ató en la boca, impidiéndome hablar - ¡Suerte con las esposas, Columbus!

Después de eso salió de la habitación con una sonrisita de triunfo. Miré mi aspecto. Tenía todo el cuerpo lleno de marcas de pintalabios de color rojo fuerte. Yankee Williams me las pagaría.

Lena P.O.V

El plan había salido perfecto. Schoomaker se lo había tragado todo, y lo mejor era que se quedaría ahí esposado hasta que alguien lo liberara. La situación resultaba bastante divertida. Cuando salí de la habitación, Nat me esperaba en la puerta.

- ¿Ya terminaste? ¡Que pronto acabas!

- ¡Nat! ¡No hemos hecho nada! Solo unos besitos de nada…

- Ya, ya. O sea, que sigues siendo…

- ¡Nat! - le contesté mirándola mal.

- ¡Si he dicho la verdad! - dijo ella.

La miré mal otra vez.

- Por cierto, ¿te he dicho que esta noche hay una fiesta? - me dijo ella cambiando de tema y haciendo caso omiso a mi mirada.

- No. ¿A que hora? - pregunté interesada.

- A las 12 y media de la noche. Ponte guapa. Y ahora, a comer, que tengo hambre.

- Ok glotona.

Johnny P.O.V

Cuando fuimos a comer, aparecieron a media comida Nat y Lena, pero de Chris no se sabía nada. Lena tuvo durante toda la comida una sonrisa permanente, pero no nos quiso decir el motivo. Cuando terminamos de comer, Kev, JJ y yo volvimos a nuestra habitación. Al llegar encontramos a Chris esposado a su cama, en ropa interior y con marcas de pintalabios por todo el cuerpo. Lo primero que hicimos fue reírnos a carcajadas, aunque a Chris no le hacía mucha gracia. Cuando terminamos de reírnos, Kev fue a desatar a Chris.

- ¡Me cago hasta en su prima decimonovena! ¡La odio! ¡Me las pagará! - gritó.

- ¿Quién te las pagará Chris? - le pregunté con algo de interés.

- ¡HELENA WILLIAMS! - gritó otra vez.

- ¿Qué le has hecho a Lena? - le preguntó Kev con calma.

- ¡Nada! ¡Ella me intentó violar! - respondió Chris.

- Chris, ¿no sería al revés? - bromeó Jerry.

- ¡Que no! Que vino aquí y parecía que quería hacerlo, y me esposó a la cama y se fue dejándome en "ese" estado y me sacó una foto. ¡Se la mandará a Fionna Catchpole para que la publique!

- Lena no es de esas. Además, ¿qué le has hecho para que te hiciera esto? - le preguntó Kevin. - Porque no creo que lo haya hecho sin motivo.

- Ayer la besé y hoy me acosté con Barbie Clarkson. - respondió.

- ¡Así que quitándole la inocencia a BC! - dijo Jerry

- De inocente tampoco tenía mucho, pero lo de Williams es diferente. Ayer la besé porque… no se, fue algo muy raro… la miré y no se me ocurrió otra cosa que besarla… ella me dijo "¿sabes una cosa Chris? No eres tan idiota como pensaba" y claro, la besé. Y hoy en la biblioteca me encontré con Barbie y bueno… la cosa surgió…

- Yo solo creo una cosa - le dije.

- ¿Qué cosa? - me preguntó Chris con interés.

- Que te gusta muchísimo Lena, más bien la adoras, pero aunque te guste muchísimo, no puedes dejar de lado tu papel de rompecorazones.

- Mentira, Lena no me gusta. - respondió él.

- La acabas de llamar Lena en vez de Williams. Eso significa que te gusta. - repuso Kevin con calma.

- ¡No! - y Chris se puso rojo. - ¡La odio, y me vengaré de ella por lo que me ha hecho hoy!

- Di lo que quieras, pero te mueres por Lena Williams, admítelo, y si no espera. Me apuesto lo que queráis a que antes de Halloween Chris se declara a Lena Williams. - añadió Jerry.

- Yo me apuesto que en la fiesta de cumpleaños de Barbie C. - dijo Kev.

- Yo que se le declara a Lena esta noche - añadí yo.

- Eso es apostar fuerte Johnny - me dijo Chris. - Pero acepto. De todas maneras, si pierdes, te declaras a la pelirroja.

- ¿A Charlie? - pregunté. Chris sabía que desde hacía dos años que estaba loco por Charlie, desde que me había ganado al billar.

- A la mismísima Hilton. Tú decides. - me dijo él.

- Acepto. - y nos estrechamos la mano cerrando la apuesta.